Política de privacidad
actualizada el 24 de agosto de 2026
Esta página explica qué pasa con tus datos si te apuntas a la lista de espera o si pides la demo del empleado. Está escrita para que se entienda, no para cubrirme las espaldas. Si algo no queda claro, escríbeme y lo corrijo.
Quién trata tus datos
- Responsable
- Carles Montrull Palomares
- NIF
- 20844498N
- Domicilio
- Carrer Pardines 33, 46680 Algemesí (Valencia)
- Correo
- legal@neto.coffee
neto es un proyecto personal, no una sociedad. Detrás no hay un equipo: hay una persona, y es quien lee tu correo.
Qué recojo, y sólo esto
- Tu dirección de correo. La escribes tú en el formulario, y es lo único que necesito de verdad.
- Qué TPV usas, si me lo dices. Es lo que decide qué integración construyo primero.
- Tu nombre y el de tu cafetería, si los rellenas. Los dos son opcionales, y sirven para escribirte como a una persona y no como a una lista.
- Desde qué parte de la web te apuntaste, y la fecha. Eso lo anota el formulario, no lo escribes tú.
No recojo tu dirección postal, nada de tus cuentas ni nada de tu TPV más allá de la marca. Todavía no hay producto: no hay nada conectado a nada. Tu teléfono lo pido aparte, sólo si pides la demo del empleado — lo cuento en su propio apartado, un poco más abajo.
Si el alta falla y es cosa mía, tu dirección puede llegarme por correo para que pueda apuntarte a mano. Se queda en mi buzón, no entra en ninguna base de datos, y si me pides que te borre, eso también se va.
La demo del empleado
Si me pides que te enseñe cómo funciona el empleado de neto, esto es lo que pasa, además de lo de arriba.
Qué recojo
El nombre de tu cafetería y tu móvil. Los escribes tú, y son los dos únicos campos del formulario de la demo. Aquí sí que recojo tu teléfono: sin él no puedo enseñarte nada, porque la demo te llega por mensaje. Guardo también qué versión de este aviso estaba publicada el día que enviaste el formulario, para poder demostrar qué leíste, no sólo que aceptaste.
Qué genero con ello
Con tu móvil te mando un mensaje real, por iMessage o SMS. Lo escribe, en el momento, un modelo de lenguaje de Anthropic — la misma tecnología detrás de Claude —, con acceso al mandato del empleado y a los números de una cafetería inventada (Zurdo Café) para que veas cómo suena un cierre de verdad. Si me respondes, tu mensaje también lo lee ese modelo: es lo que le permite seguir la conversación.
Es la única pieza de la demo que sale del Espacio Económico Europeo — igual que el alojamiento de la propia web, que también vive en Estados Unidos. Lo cuento en «Quién más lo ve», más abajo.
Qué guardo, y dónde
En la base de datos de Fráncfort —la misma que la lista de espera— guardo el nombre de tu cafetería, tu móvil, cuándo te mandé el primer mensaje, si respondiste y cuántas veces, cuándo lo hiciste la primera vez, si abriste el documento del cierre que te enseño, y si me dijiste que querías hablar. Nunca guardo ahí lo que escribes: sólo el recuento y la fecha.
Si al final de la demo me das tu opinión, esa frase sí la guardo — la tecleo yo mismo, a mano, después de preguntártelo, y la recorto a 300 caracteres. Es la respuesta a una pregunta, no la conversación entera.
Tres ficheros más viven sólo en mi Mac mientras dura la demo, y nunca entran en esa base de datos: el hilo completo de la conversación, lo que el empleado va recordando de ti y las decisiones de tu negocio que te ha visto mencionar. Los tres van, en cada turno, a Anthropic para que el modelo pueda generar la siguiente respuesta — es la misma llamada de la que hablo arriba. Y los tres tienen hoy el mismo límite: no se borran solos cuando termina la demo. Lo digo aquí en vez de dejar que parezca que desaparecen cuando no es así.
Cómo te das de baja
Igual que en la lista de espera: se solicita y se borra el número. El móvil desaparece de la base de datos. En su lugar queda el mismo tipo de rastro ilegible que se describe más abajo, para no volver a escribir por error.
Lo que sí se queda, colgando de ese rastro y no del número, es el registro de cómo fue la demo. Queda cuándo se mandó, si hubo respuesta y cuántas veces, si se abrió el documento del cierre y si se pidió hablar. Si se prefiere borrar también eso, basta con decirlo y se borra entero.
Para qué lo uso
Para escribirte sobre neto: avisarte cuando esté listo y hacerte un par de preguntas sobre tu cafetería que me ayuden a construirlo.
Y para una cosa más, que es la que justifica el campo del TPV: la marca que me digas decide qué integración construyo primero.
No mando boletines, no vendo ni cedo tu correo a nadie, y no lo uso para publicidad de terceros. Si un mes no tengo nada que contarte, no te escribo.
Con qué derecho
Tu consentimiento, que das al enviar el formulario correspondiente (artículo 6.1.a del RGPD). Puedes retirarlo cuando quieras y sin dar explicaciones; retirarlo no afecta a lo que haya pasado antes.
Cuánto tiempo lo guardo, y cómo te borras
Esto es sobre tu correo, si estás en la lista de espera. Lo de la demo del empleado tiene su propio apartado, más arriba.
Hasta que me pidas que te borre, o hasta que el proyecto se cierre, lo que pase antes.
Para darte de baja, responde a cualquier correo que te mande. Con que digas «baja», me vale. Lo hace una persona, la misma que firma los correos.
Casi siempre te borro el mismo día, y nunca más tarde del mes que marca la ley. Tu dirección deja de estar escrita.
En su lugar queda un rastro que no se puede leer y con el que no se puede escribir a nadie. Sirve para no volver a escribirte por error, y para nada más. Si prefieres que borre también eso, dímelo y lo borro entero.
Quién más lo ve
Nadie lo lee aparte de mí, pero los datos se alojan en servicios de terceros que actúan como encargados del tratamiento, con contrato firmado (artículo 28 del RGPD):
- Vercel Inc. — alojamiento de la web. Estados Unidos.
- Neon Inc. — la base de datos donde vive tu correo y, si pides la demo, tu móvil y las señales de la conversación. Fráncfort, Alemania.
- Resend Inc. — el envío del correo de confirmación. Región de Irlanda, dentro de la Unión Europea.
- PostHog, Inc. — la medición de uso de la página, sin cookies y sin cruzarla con tu correo ni con tu móvil. Fráncfort, Alemania.
- Anthropic PBC — el modelo de lenguaje que redacta el mensaje de la demo del empleado. Estados Unidos.
El correo lo leo en un buzón de Apple, así que las bajas y las direcciones de las altas que fallan pasan por ahí. No es uno de los servicios de arriba: es el buzón personal desde el que te escribo.
Dónde están tus datos, exactamente
La base de datos está en Fráncfort, la medición está en Fráncfort y el envío sale desde Irlanda. Nada de eso sale del Espacio Económico Europeo. No era la configuración por defecto — la cambié a propósito, y la cambié cuando la lista estaba vacía para no tener que mover después los datos de nadie.
La excepción es Estados Unidos, y son dos piezas: el alojamiento de la web, en Vercel, y —si pides la demo del empleado— el modelo que redacta el mensaje, en Anthropic. Ahí no vive tu correo ni tu móvil: Vercel sirve la página, Anthropic genera el mensaje. Las dos transferencias se amparan en las cláusulas contractuales tipo aprobadas por la Comisión Europea y en el Marco de Privacidad de Datos UE-EE. UU.
Cookies: no hay. Medición: sí, y así
Esta web no instala ni una sola cookie: no guardo nada en tu navegador, ni cookies, ni almacenamiento local, ni nada que sobreviva a cerrar la pestaña.
Lo que sí hago es medir cómo se usa la página —hasta dónde bajas, en qué secciones te paras, si pulsas los botones—, y lo hago con PostHog, alojado en Fráncfort y contratado como encargado del tratamiento. Los datos salen por mi propio dominio, pero los procesa PostHog: te lo digo porque parecer de primera parte sin serlo sería justo el tipo de truco que este producto dice no hacer.
No recojo tu dirección IP, no construyo ningún perfil y no puedo saber que dos visitas son la misma persona. El identificador vive en la memoria de la pestaña y muere al recargar. Renuncio a saber cuánta gente distinta entra, a cambio de no dejarte nada puesto.
Y lo más importante: en PostHog no está tu correo. El comportamiento vive allí, tu correo vive en la base de datos de Fráncfort, y no cruzo lo uno con lo otro. Son dos cajones separados y así se quedan.
Al apuntarte, el identificador de la pestaña viaja con el formulario para que el alta se cuente. En la base de datos no se guarda: no hay ninguna columna donde ponerlo.
Por eso no verás un aviso de cookies. No es un atajo: la Agencia Española de Protección de Datos exime del consentimiento a la medición de audiencia propia cuando se limita a esto —estadísticas del propio sitio, sin cruzarlas con nada, sin cederlas a nadie y sin seguirte por otras webs—, y lo que hago se limita a esto. Lo que sí tengo obligación de hacer es contártelo aquí, que es lo que estoy haciendo.
Tampoco hay grabación de sesión ni mapas de calor. Nadie va a ver un vídeo de ti rellenando el formulario, porque esa función está desactivada.
Decisiones automatizadas
Si sólo estás en la lista de espera, no hago nada de esto: nada decide nada automáticamente sobre ti, y no construyo ningún perfil tuyo.
Si pides la demo del empleado, hay un matiz que prefiero decir con precisión y no esconder en una frase que lo tape. El empleado obedece un mandato escrito: dentro de él, decide solo si te responde, cuándo y con qué frase; recuerda cómo le has pedido que te trate y lo aplica en el siguiente mensaje; y si mencionas una decisión de tu negocio, la apunta y la sigue. Eso es, dicho con su nombre correcto, una forma de perfilado —evalúa y recuerda cosas tuyas para decidir cómo hablarte—, aunque no tenga fin publicitario ni de puntuación. Nunca decide nada financiero ni con efecto legal sobre ti: no manda pagos, no cambia proveedores, no firma nada en tu nombre.
Para generar cada mensaje, el modelo recibe, además de tu conversación, lo que el empleado ha memorizado de ti y las decisiones de tu negocio que le has contado. Lo explico entero en «La demo del empleado», más arriba.
Cuando el producto exista de verdad, los informes de tu negocio los seguirá redactando un sistema de inteligencia artificial a partir de tus números, con su propio contrato y su propia información — pero para entonces ya no será una novedad: será la continuación de lo que la demo hace hoy, no algo que empiece en ese momento.
Tus derechos
Puedes pedirme acceso a tus datos, rectificarlos, suprimirlos, oponerte al tratamiento, limitarlo y pedir la portabilidad de lo que tengo tuyo. Escribe a legal@neto.coffee y te contesto yo.
No hace falta que uses ninguna fórmula: «bórrame» es suficiente. Intento responder el mismo día y como mucho tardo un mes, que es el plazo legal.
Si crees que no lo he hecho bien, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos. Preferiría que me lo dijeras a mí primero, pero es tu derecho y no hace falta que pases por mí.
Si esto cambia
Cuando el producto exista habrá que ampliar esta política, porque entonces sí habrá datos de tu negocio de por medio. Si eso pasa te aviso por correo antes, no cambiando la página en silencio.
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